jueves, 20 de mayo de 2010

Los Super Héroes llegaron para quedarse

Por Matías Emmanuel Turbalo
El estreno y éxito de Iron Man 2 ha puesto otra vez en el centro de las miras del cine a las películas de super-héroes. Hace algunos años, el cine de super héroes dejó de ser un apartado exclusivo para jóvenes fanáticos para convertirse en un auténtico sub-género que moviliza a grandes y chicos por igual y que abarca todo el mundo. Las primeras experiencias de super héroes en la pantalla grande fueron los seriales para cine, series de episodios cortos que se proyectaban en los cines de los pueblos estadounidenses, entre ellos se destacaron Shazam!, Batman y Robin, Capitán América y una infinidad de Hombres Cohete. Se puede considerar a Superman and the Mole Man (1951) como la primer película de este estilo, sin embargo se trataba apenas de 2 capítulos de la serie para cine, fusionados. Otros consideran que la primera fue Batman de Adam West en 1966.

Los cierto es que la primer industria de cine de super héroes surge sorpresivamente en Turquía, donde un gobierno de origen nacionalista había prohibido el ingreso de películas extranjeras, lo que obligó a los productores turcos a realizar todo clase de películas redituables y baratas, entre ellas las de personajes de comic, obviamente sin ningún tipo de licencia. De aquí surgieron híbridos tales como La Mujer Murciélago, Super Adam y la clásica bizarra 3 Dev Adam, donde el Hombre Araña es convertido en un malvado mafioso.

Pasaron muchos años hasta que Hollywood pudo hacerse de una industria propia. Sin dudas, hubo un antes y un después del estreno de Superman (1978) de Richard Donner que estableció las normas del género, era necesario desinfantilizar a los héroes, traer grandes actores al género para interpretar a los villanos, que debían dejar de ser tipos disfrazados para convertirse en verdaderos delincuentes y confiar en el talento joven para los papeles protagónicos. Sorpresivamente luego del éxito de Superman, se sucedieron una serie de intentos fallidos por parte de las editoriales para llevar a sus personajes a la pantalla grande, del cual solo podemos rescatar la clásica serie Hulk de Bill Bixbi y Lou Ferrigno, además de las secuelas de Superman. Recién en 1989 el Batman de Tim Burton retomó la buena senda iniciada por Donner, pero luego de esto hubo un intervalo de varios años en los que DC Comics (creadores de Superman, Batman, Flash, entre otros), hasta ahora monopólicos en el negocio, no pudieron concretar un proyecto serio.

Allá por 1998 apareció por primera vez con acierto en el cine, Marvel Comics con Blade de Stephen Norrington y le abrió las puertas con su éxito a sus “compañeros de editorial”. Gracias al desarrollo de los efectos visuales y a su hábil mano a la hora de encontrar inversores, Marvel logró hacer un éxito millonario con sus otrora menospreciados personajes: X-MEN, Los 4 Fantásticos, Spiderman, Ghost Rider, Daredevil, Elektra, etc. Ya en 2005, Marvel anunció la creación de su propio sello cinematográfico, con lo que se dio inicio a una nueva etapa, en la que a nuestro entender este sub-género ha sido conquistado por Marvel Comics en USA y en que las producciones alcanzaron un nuevo nivel de calidad a través de la revaloración del trabajo de grandes guionistas y directores. Esto se plasma en películas como The Incredible Hulk (2008), Punisher: War Zone (2008), Iron Man (2008) y la actualmente en cines: Iron Man 2 (2010). Estas producciones acompañadas de otros aciertos con personajes de editoriales de “segunda rango” como Men in Black (1997), Hellboy (2004) y Wanted (2008), hicieron del cine de super héroes una gran industria.

A nuestro entender este tipo de películas, muchas veces sub-valoradas por los críticos, traen a discusión temas coyunturales del mundo contemporáneo y reflejan ni mas ni menos que nuestro ideal de ser humano como sociedad occidental. Los Hércules, Aquiles ó Perseo de ayer, son sin dudas los Superman, Iron Man y Wolverine de hoy, es decir este verdadero sub- género merece toda nuestra atención como fuente de entretenimiento y como fenómeno cultural.

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